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30 septiembre 2011

Pollo asado al limón y canela


Film & Food nos habla este mes de la película Hook y nos propone que saquemos al niño que llevamos dentro a través de nuestros recuerdos culinarios. Nos pide que preparemos aquel plato que nos volvía locos de pequeños y que contemos alguna anécdota de aquellos tiempos. ¡Uff! qué difícil. Puré de mantequilla, calamares en su tinta, canelones de atún, mojar las patatas en los huevos fritos........y el pollo asado.

Cuando yo era pequeña, el pollo asado era el rey en celebraciones familiares y días festivos. Los pollos entonces se criaban en los corrales de los pueblos, y los campesinos venían a venderlos a los mercados de la ciudad. Eran pollos hermosos que engordaban al ritmo que marcaba la naturaleza, y que asados tenían un gusto exquisito. 

A esos pollos no había que disfrazar su sabor con salsas complicadas, asados sin más estaban de rechupete y a mí me volvían loca. Si ibamos a comer a un restaurante yo siempre tenía claro lo que iba  a pedir. 

Cuando mis padres eligieron el menú para la comunión de mi hermana Carmen, aunque el cordero asado empezaba a desplazar al pollo en los eventos, mis padres se decidieron por este último por mí. Ya desde la mañana no me importó ayunar para poder acompañar en la comunión a mi hermana porque pensaba en el pollo.

En plan bocadillo entre mis padres
 A la salida de la iglesia, besos y abrazos familiares: "Elenita cuanto has crecido, como sigas así vamos a tener que subirnos a un escalón para darte un beso", "Diez añazos ya, ¡Quién lo diría!, ¡Cómo pasa el tiempo","Carmen, Elenita yo creo que está muy desarrollada para su edad ¿le has abierto ya los ojos?",  y un "bony" (bony, bucanero y tigreton eran los pastelitos más populares en la época) para aguantar hasta la hora de comer.
 
El restaurante elegido por mis padres estaba situado en la Dehesa de la Villa madrileña y se llamaba Toki Eder, nombre vasco que significa hermoso lugar, y realmente era un sitio muy agradable con un pequeño jardín y.......... una pared completamente de cristal.

Una pared compuesta por paneles de cristal de 1 metro de ancho en cuyo centro estaba la puerta de salida al jardín. Si, efectivamente, salí al jardín a decirle a mi padre que los camareros iban a empezar a servir la comida y lo hice por donde no debía. Urgentemente me trasladaron a la Clínica Puerta de Hierro, y allí, casi sin poder hablar, mientras me hacían las primeras curas de emergencia, le dije al cirujano ¿llegaré al pollo?, el asintió mientras me trasladaba al quirofano.
 
Cuarenta y dos puntos, tres días en la UCI y una semana en el hospital medio comiendo a base de cremas, pero el día que me dieron de alta en mi casa tenía pollo asado. ¡Y me supo a gloria!

Al volver a casa no me fui al cole hasta después de comer y estuve jugando con mi hermana pequeña
 Y para intentar hacer un pollo lo más parecido a los de entonces, he utilizado lo siguiente:

Ingredientes:
 
4 cuartos traseros de pollo de corral, 2 cabezas de ajos de cultivo ecológico, canela,  1 limón de cultivo ecológico, sal


Salpimentamos los cuartos traseros de pollo y los espolvoreamos con canela. Con cuidado los vamos poniendo en una fuente de horno y vamos colocando por diferentes sitios los dientes de ajo sin pelar.



Cortamos los limones sin pelar en gajos y los distribuimos también por la fuente. Echamos un poquito de agua y metemos al horno a 200º durante 50'


El pollo se queda muy jugoso asándose en el propio jugo que suelta y fundiendo este con el zumo que sudan los limones.


Se sirve acompañado de los ajos que se han quedado asaditos dentro de su envoltura.


¡Ummm, mamá después de esta comida no quiero ir al cole!, je, je...


Bon Appétit

29 septiembre 2011

Pan ácimo de Magdala


El pan ácimo es aquel que se elabora sin levadura. 
Su masa es una mezcla de harina de algún cereal (trigo, cebada, maíz) ... y agua con un pellizco de sal.
Por mucho tiempo el pan ácimo fue el único que conocía la humanidad.
Se preparaba con harina integral, y se cocinaba poniendo la masa sobre piedras o cenizas calientes.
Posteriormente el pan ácimo fue evolucionando hasta convertirse en muchas de las variedades de pan que conocemos hoy en día. 
Esa evolución se dio gracias a que se inventaron los hornos, se descubrió la levadura y las harinas comenzaron a ser refinadas.

Magdala es un paraje de la antigua Palestina citado en la Biblia (en el Nuevo Testamento). Se ha asociado con al menos dos lugares y se dice que María Magdalena nació en esa localidad.

He llamado así a estos panes por su significado religioso, y eso que yo no venero ninguna, pero me resultan curiosas estas leyendas:

"Para judíos y cristianos el pan ácimo tiene un significado especial. La tradición judeocristiana cuenta que el pueblo de Moisés salió huyendo intempestivamente de Egipto, sin mucho tiempo para terminar de preparar el pan, por lo que durante el viaje hacia Israel el pan que se consumió era pan ácimo. Por ello los judíos elaboran un pan ácimo llamado Matzá para ser consumido durante la conmemoración de la salida de Egipto, conocida como Pésaj. Los cristianos católicos emplean durante la eucaristía una especie de pan ácimo en forma de oblea llamada hostia..."

Su preparación además es bien sencilla y rápida, sin tiempos de espera ni complicadas masas que no suben, únicamente necesitamos un horno convencional y 40 min. que es lo que tardará en cocerse.

Para 5 panes yo utilicé:
680 gr. de harina, 400 ml. de agua templada y 12 gr. de sal.

Ponemos a precalentar el horno a 200º y mientras mezclamos en un bol la harina con la sal y el agua hasta conseguir una mezcla completamente homogénea, removiendo con una cuchara de madera.


Cubrimos nuestra bandeja de horno con papel para hornear y hacemos los montoncitos que necesitemos del tamaño deseado.
Y les damos el toque Magdala:
Espolvoreamos un poco de curry por encima, hacemos unos cortes en la superficie en forma de cruz y añadimos unas pipas peladas.
Horneamos a altura media-alta con calor sólo por abajo unos 30 minutos.


Luego hornearemos 10 minutos mas con calor arriba y abajo.


Dejamos enfriar y listo.


El resultado es un pan con muy poca miga, ni apto para mojar, aunque si os gustan las tostas crujientes es el ideal y regadas con un poquito de aceite crudo de oliva.

Ya me contareis con qué lo acompañáis vosotros.

28 septiembre 2011

Ensalada de melón con jamón


¿Cuantas recetas existen con la combinación de melón con jamón?
A mi se me ocurren unas cuantas:
La de siempre:
Melón con jamón.
Sopa de melón con jamón.
Sorbete de melón con jamón.
Brochetas de melón con jamón
Y esta que os presento, pero esta es diferente...
¿A que os esperabais la típica receta corriente de melón con jamón y un poco de lechuguita, eh?
Pues no, ya sabeis, a Lacajita siempre le gusta innovar y poner el toque original en todas sus recetas.
Igual que pensaron en casa cuando me preguntó mi hija:
-¿Qué hay de cena?
Y contesté:
-¡Ensalada de melón con jamón!
-¿Sólo?- con cara de hambre.
Lo que no se esperaban era la presentación y la forma de prepararlo y cuando lo vieron ahora su expresión fué:
-¿Y esto? ¡¡que chulo!!
Se rebañaron al final con las manos la carne que quedaba en la cáscara.
Tomad nota.

Ingredientes:

-1 melón amarillo por persona
-Jamón serrano en dados medianos
-Alcachofas de lata
-1 limón
Para la salsa:
-Vinagre de módena
-Estragón
-Perejil fresco picado
-Sal y pimienta





Preparación:
Cortamos las alcachofas en cuartos, las regamos con el zumo del limon y reservamos unos minutos.
Mientras sofreimos el jamón, sin aceite ni nada, cuando veamos que se dora y llega al punto de crujiente le añadimos las alcachofas con el jugo de limón.
Lo tendremos a fuego medio-alto hasta que se doren las alcachofas.


Mientras vaciamos el melón, lo cortamos en zig zag por la mitad, para que luego nos quede la forma de picos, le quitamos las pipas y lo vaciamos con un vaciador de fruta para que nos salgan en forma de bolitas y quede mas estético, yo como no lo tengo lo he hecho con una cuchara y luego he troceado la carne, no queda igual, pero bueno.


Añadimos la carne del melón al sofrito y rehogamos sin tapar para que coja sabor, unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando.
Cuando esté listo apartamos y dejamos enfriar completamente.
Mientras preparamos la salsa.


Preparamos una vinagreta con 3 cucharadas de aceite, el vinagre, la sal, la pimienta, el perejil picado y el estragón. Y pasamos por la batidora.

Sólo nos queda rellenar las mitades de melón y regar con la salsita de estragón.


Adornamos el plato con una hojitas de canónigos.




¿A que tiene buena pinta?
¡¡Otra forma de comer, melón con jamón!!

27 septiembre 2011

Tarta pasión de chocolate


Iba a ser el cumpleaños de mi hermana Montse, y había empezado a rebuscar entre las recetas pendientes una tarta que poder llevarla, pero como dice el refrán "El hombre propone y Dios dispone". La vispera de su cumple iba a ir, a la salida del trabajo, a comprar su regalo y por la noche tenía previsto hacerla, pero en esto que suena el teléfono y "Mamí ¿te puedes quedar con la peque?"

Yo había quedado con otra de mis hermanas en un Centro Comercial, y a la mitad de las compras mi hija se presentó con Sofía y allí mismo me la dejó. Había realizado varias compras y mi hermana también, y a la hora de irnos le pedí que me acompañase al coche para no dejar a la niña suelta mientras cargaba el maletero (el carro de la niña lo estaba utilizando para transportar los paquetes) ¡Menos mal! Ninguna de las dos fuimos capaces de cerrar el dichoso carro. Intentamos dar a todas las palanquitas habidas y por haber y nada. Vaciamos el maletero e intentamos meter la silla sin cerrar, pero.. ¡Cachis...! sobraban 5 cm de rueda o de mango. A todo esto Sofía sentada en la silla portabebes del coche se empezaba a impacientar. Llamo por teléfono a mi hija... ¡comunicando!. Llamo por teléfono a mi marido... ¡buzón de voz!.

Durante las vacaciones habíamos tenido a la niña, pero el carro utilizado era el de uno de mis sobrinos, y este modelo no se parecía en nada.

Al final mi sobrino Nicolás de 11 años dijo ¿Puedo intentarlo yo? ¡Y cerró el carro sin problemas!

Cuento esto porque llegué tarde a casa, la niña cenó tarde, se durmió tarde y no pude preparar la tarta elegida, pero..... Me levanté super temprano y me dije esa no va a poder ser, pero seguro que hay otra que si que da tiempo a preparla, a enfriarla y a llevarla de viaje (En ese momento mi hermana estaba todavía terminando el verano en la sierra de Madrid).

Dicho y hecho, busqué los siguientes ingredientes y me dispuse a preparar una tarta que había visto hace años en la revista ¡Hola!:

Para la tarta:

250 gr. de chocolate negro
4 huevos
180 gr. de azúcar
50 gr. de Maizena
125 gr. de mantequilla

Para la cobertura:
160 gr. de chocolate 70% de cacao
200 ml. de nata líquida
30 ml de aceite de oliva
Azúcar glas

La receta es muy facilita, hay que rallar el chocolate y mezclarlo con el azúcar, la maizena, la mantequilla derretida y los huevos.

En un molde desmontable, se forra la base con papel manteca y se incorpora la mezcla que horneamos durante 25'


Pasado este tiempo, pinchamos el centro para comprobar que ha cocido bien y dejamos enfriar sobre una rejilla.


Preparamos la cobertura rallando el chocolate y reservando. En un cazo llevamos la nata a ebullición  y retiramos del fuego, incorporando en ese momento el chocolate, mezclamos con cuidado hasta obtener una crema lisa y añadimos el aciete, mezclamos de nuevo.


Echamos la mezcla por encima de la tarta, empezando por el centro y cuando tengamos cubierta toda la parte de arriba quitamos el aro con cuidado para que caiga el chocolate por los bordes.


Dejamos enfriar en la nevera (yo sólo la pude tener 2 horas, pero cuando llegué a la sierra la volví a meter al frigo hasta la hora del postre)


Recortamos los bordes sobrantes de la cobertura


Y espolvoreamos con azúcar glas



La tarta es para choco-adictos (como mi marido es uno de ellos se puso muy contento), está muy buena Y si tomamos un trocito pequeño es ideal para acompañar el café.



¡Os animáis!


Bon Appétit

26 septiembre 2011

Tiras de pollo multifrutas en salsa agridulce con almendras


Abrí la nevera para buscar algo para acompañar unos filetes de contra muslo de pollo, algo liviano, con toques de frutas y colores divertidos, algo sencillo y sobre todo rápido, que aunque ya en otoño, sigue haciendo calor en Madrid, y sigo resistiéndome a pasar mucho tiempo con los fogones encendidos.

Nata... noooo, sofritos... tampoco, patatas cocidas o en puré... que vá, que vá...

Casi sin pensarlo, como por inercia, abrí el cajón de las frutas, que maravilla, nectarinas, ciruelas, manzanas, albaricoques ... esto si me apetece y con el pollo todo queda rico, además le añadiré algún fruto seco, por ejemplo almendritas fritas.

Y acompañado de una salsa rápida, agridulce, que se hace sobre la marcha añadiendo los ingredientes directamente a la misma cazuela.

Así que esto fué lo que utilicé:

-4 filetes de contra muslo de pollo en tiras
-1 nectarina
-2 ciruelas
-1 manzana
-2 rodajas de piña en su jugo (de bote)
-media cebolla picada
-un puñado de almendras fritas
Y para la salsa:
Ketchup, vinagre de vino, el jugo de la piña, salsa de soja y miel

Preparación:

Sofreímos en un chorrito de aceite la cebolla, añadimos las tiras de pollo, salamos, dejamos freír unos minutos y cuando estén doraditas les damos la vuelta.


Añadimos los ingredientes de la salsa, no importa el orden, y rehogamos un par de minutos a fuego medio-alto.


Añadimos ahora la fruta troceada y las almendras y dejamos cocer a fuego lento sin tapar hasta que la salsa reduzca.


Servimos con unas hojitas de canónigos.



¿A que apetece?


25 septiembre 2011

Crumble de nectarinas ciruelas y azahar


Whole Kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de septiembre nos invita a preparar un postre clásico británico: crumble


El crumble es un pastel clásico inglés hecho con frutas, se elabora con diversas frutas, y se cubre con una mezcla de harina, manteca y azúcar. Todo ello se introduce al horno y se sirve y degusta caliente. Por este motivo es frecuente acompañarlo con natillas, helado o alguna compota.

Parece que el crumble surgió en la I Guerra Mundial debido al racionamiento que sufrían la población en esta época, esto hizo que se idearan el modo de obtener de una vez la energía necesaria, a pesar de este origen práctico, hoy en día es un plato muy valorado

Como sabéis, Nieves y yo nos repartimos las propuestas del círculo y este mes a mí que estoy a dieta me ha tocado la dulce, je, je. 
Como ya me ha pasado otras veces, nunca había oido hablar de este postre, y si lo había hecho no lo recordaba, pero me he encontrado con otra receta sencilla y que a los que lo probaron les ha parecido delicioso. Yo cómo estoy con la dieta no pude probarlo, pero olía tan bien la cocina y gustó tanto en casa que se va a quedar entre los postres favoritos. Las cantidades que yo he utilizado para la elaboración del crumble, son para cuatro personas y he necesitado lo siguiente:

Ingredientes:

100 gr. de harina, 40 gr. de mantequilla, 30 gr. de azúcar, 2 ciruelas rojas, 2 nectarinas, 50 gr. de almendras y avellanas picadas, canela, 2 C/S de azúcar moreno, un chorrito de agua, aroma de azahar


Se pelan las ciruelas y las nectarinas y se cortan en trozos grandes

En un cazo ponemos la fruta troceada con el azúcar moreno y un chorrito de agua y dejamos que se caramelice durante 10' aproximadamente.


2 ó 3 minutos antes de retirar del fuego, añadimos canela y un chorrito de aroma de azahar y cuando esté listo reservamos.
Mientras tanto, en un bol vamos a preparar la cobertura. Para ello tenemos que echar el harina, el azúcar y la mantequilla cortada en cubos. Y..... divertidísimo, meter las manos y mezclar hasta que tengamos el bol lleno de una especie de migas.


Engrasamos un recipiente para horno y vertemos en él la mezcla de frutas, repartíendola bien por el fondo.


Luego añadimos las "migas" cubriendo bien todo el recipiente y por último rociamos con los frutos secos picados.


Metemos al horno a 180º hasta que veamos que la cobertura está bien hecha.


Ya sólo tenemos que servir.


En esta ocasión no lo he acompañado de helado por que en la familia tenemos boda en noviembre y todos quieren entrar en los trajes, sobre todo el novio y la novia.



¿Os animáis?


Bon Appétit

Truqui: Si mezclamos una taza de leche con dos huevos y lo rociamos por encima antes de meter en el horno tenemos otra variante. Me lo dijo una amiga y la próxima vez lo probaré así