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31 agosto 2011

Lomo de cerdo con crema de naranja


El día festivo iba a ser tranquilo, mi marido y yo no habíamos hecho planes y decidimos pasar el día de forma relajada en casa. Por fin iba a empezar el libro de 1017 páginas de Ken Follet que me había regalado mi cuñada el año pasado por mi cumpleaños. La víspera, salí del trabajo, compré 4 cosas y dejé preparadas unas croquetitas para comer al día siguiente. Cenamos pronto (si estamos solos nos gusta cenar a las 20:30 h.) y después de cenar nos fuimos a dar un paseo y tomarnos una copa en una terracita. Y ahí sonó el móvil: 

-Mamá ¿tienes planes para mañana?
-No hija, mañana voy a estar todo el día en casa…..
-Fenomenal, pues vamos y así ves a la niña. Besitossss

Cuando colgué le dije a mi marido: recuérdame que al llegar a casa saque unos filetes del congelador.
No habían pasado 10’ cuando el teléfono que sonó fue el de mi marido y escucho: Mañana viene tu hermana con la peque ¿os apuntáis?

En un momento habíamos pasado de dos a seis, así que ya no servía hacer unos filetes a la plancha, porque si hay más de cuatro comensales, el último filete que se fríe está para tirarlo. ¿Y ahora que hago? Me pregunté.

Al llegar a casa abrí el congelador y vi que tenía cinta de lomo fresca, Respiré tranquila, podía dejar solucionada la comida de una forma rápida, dejándola preparada a primera hora de la mañana. Haría la carne con salsa de naranja, pero esta vez le añadiría nata igual que había visto hacer a Angie de “La cocina de Angie”  ¿la conocéis todos, no?

Necesitamos: 1 kg de cinta de lomo fresca, 2 naranjas, 2 cebollas picaditas, 200 ml de nata líquida, 1/2 vaso de Jerez semidulce, sal y cebolleta picada
Los filetes hay que freírlos vuelta y vuelta y reservarlos.


En el mismo aceite se rehogan las cebollas picadas muy finas y cuando están doradas se les añade el  Jerez  semidulce, el zumo de dos naranja y la nata.


 Se sala al gusto y se deja que se haga 10’.


A continuación se retira una parte de la salsa y se pasa por la batidora, añadiendo la carne al resto. En el momento de ir a comer, se pone al fuego para que el golpe de calor termine de hacer el plato. Así lo llevamos a la mesa en su punto y lo podemos dejar preparado horas antes o incluso la víspera. Acompañamos con la crema que hemos batido y espolvoreamos con cebolleta picada.


La crema la podemos espesar con un poquito de maicena, pero en esta ocasión no lo hice, porque a mis  hijos les gusta mojar pan, je, je..



Nota: El libro lo empecé por la noche y lo terminé en una semana. Era "La Caida de los Gigantes" y me gustó mucho

Bon Appétit

30 agosto 2011

Tarta de natillas


Que levante la mano al que no le gusten las natillas... a ver, a ver, no veo a nadie... lo que me imaginaba.

Las natillas, ese postre divino, fresco y ligero que apetece en todas las épocas del año.

Desde que Caminero, futbolista del atlético de Madrid o el tenista Sergi Bruguera, fueran los primeros en el año 1997 en liderar la lista de deportistas que anuncian las natillas de la marca que más conocemos, han pasado docenas de nombres, incluso el de Iker Casillas en dos ocasiones, para inducirnos a consumir esta crema elaborada básicamente de yemas de huevo, leche y azúcar. 

Actualmente Messi y David Villa son los encargados de hacerlo y con gran acierto lo consiguen.

En estos tiempos en que casi no tenemos tiempo, valga la redundancia, ni para respirar, parece que hemos olvidado que la elaboración de este postre es tan sencilla y conlleva tan poco tiempo que podríamos tener litros de natillas en la nevera para consumir a todas horas y hacer que esta marca se dedicara solamente a vender yogures...

Yo he decidido convertirla en una tarta, cuajada y fresquita que ahora en veranito haga las delicias de niños y no tan niños.

Estad atentos a ver que tal me sale:

Ingredientes:
Para la natilla:
-8 huevos
-1 litro de leche entera
-4 hojas de gelatina
-150 gr. de azúcar
-2 ramitas de canela
-Canela en polvo
Para la base:
-10 galletas tipo "Digestive"
-50 gr. de mantequilla
-1 vasito pequeño de leche

Preparación:

Separamos las yemas de las claras y éstas NO las tiramos las podemos congelar de 4 en 4 para cuando hagamos un bizcochito, y ponemos a hidratar la gelatina en agua.

Ponemos a cocer la leche, menos un vasito, el azúcar y las ramitas de canela.


Mientras batimos las yemas y el vasito de leche que habíamos separado.


Añadimos un cacito de leche de la caliente, volvemos a batir y ya mezclamos definitivamente con la leche que tenemos al fuego.


Removemos sin parar a fuego medio hasta que comience a cuajar, lo veremos cuando empiece a hacer grumitos.
Vertemos en un bol amplio, añadimos la gelatina hidratada, retiramos las ramitas de canela y batimos de nuevo bien, para homogeneizar.
Dejamos enfriar a temperatura ambiente.


Preparamos ahora la base:

Troceamos con la manos sobre un bol las galletas bien picaditas.
Añadimos la leche y la mantequilla y con los dedos mezclaremos bien hasta alcanzar una masa compacta.


Precalentamos el horno a 170º y engrasamos nuestro molde.
Extendemos bien la mezcla de las galletas aplanando completamente.
Hornearemos unos 10 minutos.


Una vez lista la base vertemos las natillas y dejaremos cuajar en la nevera al menos 8 horas.


Pasadas las horas espolvoreamos azúcar por encima y gratinamos 10 minutitos en el horno.


Volvemos a meter en la nevera, ya que se nos habrá licuado completamente, pero tranquilos con el frío volverá a cuajar ahora doradita y volvemos a esperar otras 8 horas.
Este paso parece algo absurdo, pero lo que queremos es dorar el azúcar, y si lo hubiéramos hecho sobre el líquido se hubiera ido al fondo, por eso hay que hacerlo una vez cuajada.

Ya cuajada por segunda vez estará lista para desmoldar, ahuecamos con ayuda de un cuchillo los bordes y desmoldamos sobre un plato.


Aquí vino mi desastre, así que no os mostraré la tarta completa... sí habéis adivinado, se me rompió en dos.
Os muestro uno de los trozos que conseguí salvar.
Decoraremos espolvoreando con la canela en polvo, que a mí con los nervios del desastre se me olvidó.



Estaba buenísima, eso sí tengo que reconocerlo, lo que me dijo mi marido fue:
-¡UUmmm, me recuerda a la infancia! Cuando mi madre me hacía natillas y ponía en el centro una galleta.
Esta frase es la que quería oír, fue mi mejor recompensa después del trabajo realizado.

Pero no creáis que la hemos tirado, voló en dos días, fresquita y ligera se comió en un pis pas, como veis hasta para desayunar.


¿Queréis una cucharada?

29 agosto 2011

Ensaladilla Rosa


Hace unos cuantos años, estaba de moda en bodas, bautizos, comuniones y en alguna cena especial, pedir un pomposo coctel de mariscos. El coctel de mariscos se servía habitualmente en copa con un montón de lechuga y con más menos que más gambas y langostinos, cubierto de salsa rosa.
La ensaladilla rusa, también conocida como ensaladilla Oliver que fue su inventor, es básicamente una ensalada de patatas verduras y atún con mayonesa, a la que se le pueden añadir un montón de cosas más porque lo admite todo.

El mes pasado, aprovechando que en julio salgo antes del trabajo, le dije a mi hija que recogía a Sofía en la guarde al día siguiente y luego me la llevaba a la piscina y que cuando ella saliese de trabajar se viniese con su marido a por ella y ya cenábamos todos juntos. (Vivimos cada uno en una punta de Madrid y esto no se puede hacer todos los días). Al rato hablé con mi hijo y él y su novia se apuntaron también y yo tan feliz no me di cuenta hasta tarde que si me iba al día siguiente a por la “peque” no podía ir a comprar. De un salto me fui a la nevera y vi:

En el congelador: 

Un paquete de 1 kg de ensaladilla, 350 gr. de langostinos, 200 gr de palitos de cangrejo.

En el frigo: 6 huevos, pimientos asados. Kétchup 

En la despensa: 2 latas de atún, aceite, vinagre y sal

Y como ya he hecho en otras ocasiones me dije: ¡Ala Elena, a mezclar dos recetas! Y preparé la siguiente ensaladilla rusa rosa

Por un lado  cocí 4 huevos y por otro puse el paquete de ensaladilla a cocer en  abundante agua con sal el tiempo que figuraba en el mismo. Una vez cocido escurrí muy bien la verdura y la puse en una fuente  y dejé enfriar.


Cuando ya había perdido casi todo el calor añadí los palitos de cangrejo partidos en trocitos , las dos latas de atún muy escurrido. Es importante que tanto la verdura como el atún  estén muy escurridos para no estropear la salsa que pondremos al final. Los langostinos como eran crudos los hice 1’ minuto al microondas en papillote  cuando se enfriaron un poco los añadí también.


 

Pelé los 4 huevos y dos de ellos los piqué y mezclé con el resto de ingredientes,  los otros los reservé.  Puse la fuente en la nevera cubierta con film de cocina para que se quedase bien fresquita y tomasen saber todos los ingredientes entre sí.

 Poco antes de la cena, se prepara la salsa rosa, para que la salsa esté lo más reciente posible. Primero hacemos una mayonesa espesita con dos huevos, sal , vinagre y aceite. Esta última cantidad es orientativa, porque yo la mayonesa la hago con la minipimer (batidora de brazo para los de fuera) y empiezo siempre batiendo todos los ingredientes junto con dos dedos de aceite sin despegar la batidora del fondo del vaso. Luego, muy lentamente voy subiendo la batidora hacia arriba y voy incorporando el aceite mientras tanto. Cuando queda más o menos 3 dedos para el final del vaso (evidentemente hablo del vaso de mi batidora, je, je), subo y bajo rápidamente la minipimer para que espese la mayonesa.


Para hacer la salsa rosa le añado a la mayonesa ketchup y en esta ocasión, los pimientos asados en vez de a la ensalada se los puse directamente en la mayonesa. Batir nuevamente y mezclar con el resto de los ingredientes.



Los dos huevos cocidos que quedan se cortan en rodajitas y se colocan por encima y y se mete en la nevera hasta el momento de servir.



Bon Appétit

28 agosto 2011

Zamburiñas


Vivo en Madrid, y aunque podemos presumir de disponer de cualquier producto de la tierra y el mar para comer, gracias a la gran labor de MercaMadrid, nunca había visto ni comido una zamburiña.

Hace unos años hicimos mi marido y yo una de tantas escapadas a Galicia, nos gusta mucho esta comunidad, ¿y a quién no? sobre todo al amante de la gastronomía; siempre que podemos hacemos una visita a nuestros colegas gallegos.

Esta vez el destino era Cambados, Pontevedra, un pueblecito costero precioso, cuyas marismas se cubren de agua con la pleamar y su bravo oleaje, y en la bajamar nos deja ver el fondo de su embarcadero.



Entre callejuelas con encanto... 


...placitas plagadas de flores...


 ...lugareños haciendo rutinariamente sus vidas siempre provistos de paraguas...


 ...iglesias escondidas...


...y detalles de piedra por todos los rincones... 



...destaca su amplio repertorio de restaurantes, presentando cada cual, como si de una competición se tratara, su mejor marisco.

Y nos decidimos por esta bandeja, ¡una parrillada de órdago! con bogabante, cigalas, carabineros, navajas... y lo que mas nos llamó la atención: estas zamburiñas tan enormes y rebosantes.


Aquí tenéis el detalle:


La zamburiña es la hermana pequeña de la vieira, y se suele hacer a la parrilla, simplemente aliñada con un majado de ajo, limón, aceite y perejil.


La verdad es que después de éstas, no hemos comido unas, ni parecidas, ni siquiera en Santiago de Compostela, ciudad que nos encandila y nos engancha y cada vez que subimos a Galicia, estemos donde estemos de la comunidad "galega", nos acercamos a tomar una tapita...


...a relajarnos un ratito en la Plaza del Obradoiro y darle un abracito al Santo...


... o simplemente a pasear por sus plazas y calles siempre repletas de gente, es visita obligada.



Mirad, en Santiago las prepararon con una salsa tipo marinera con cebollita, pero no es lo mismo, le quita mucho el sabor a la zamburiña.


Espero que os haya gustado este reportaje dedicado a este molusco bivalvo y esta "vuelteciña por las terras galegas"

¡Ata loguiño!

27 agosto 2011

Resumen semanal La Cajita "Verano IV" Mojácar

Todos los años me pasa lo mismo al finalizar las vacaciones. Siento como si estuviese rebobinando una película. La ropa que cuidadosamente sacaba de las maletas y colocaba en los armarios vuelve de nuevo a estar en ellas. Todos los años los mismos sentimientos, la tristeza porque se acaban las vacaciones y las ganas de volver a retomar la actividad con nuevos propósitos, voy a hacer más ejercicio, sacaré tiempo para hacer el mural que lleva aparcado varios años, por lo menos una vez al mes voy a ver cine en versión original, me voy a apuntar por enésima vez a una academia para aprender inglés, iré con Nieves a cursos de cocina…… Pero al final surgirán mil historias que nos harán cambiar nuestras intenciones.


Todos los años me despido de este rincón tan fantástico que es Mojácar, este pueblecito andaluz que se queda a las puertas del Parque Natural de Cabo de Gata.


Un pueblecito blanco en la ladera de la sierra de la Cabrera de Almería con calles estrechas y empinadas, donde se aprecia todavía la esencia árabe.


Un pueblo con playas que han sido bastante respetadas y donde encuentras tu espacio sin aglomeraciones.


¿Os suena de la película La Isla del Tesoro?

Un pueblo en el que según se cuenta nació Walt Disney. Su madre emigró a los EE.UU. cuando tenía tan sólo un año de edad.


Un pueblo en el que se puede ver una  película que todavía está en cartel en la pantalla de cine que montan en el chiringuito Aku-Aku los martes, mientras cenas o te tomas una copa y escuchas de fondo las olas del mar.


En este mismo sitio puedes escuchar buena música en directo, Jazz, flamenco-fusión, soul…


Un pueblo en el que se puede comer o cenar un buen arroz, la gamba roja de garrucha, el gallopedro, los galanes, el calamar aceitado, los rejos…… en uno de sus múltiples restaurantes, muchos de ellos mirando al mar, a ese mar azul lleno de luz que me tiene enganchada.

Arroz de rape y gamba roja


Desde aquí se pueden hacer maravillosas excursiones por toda la costa del Parque de Cabo de Gata, Carboneras, Los Escullos, Las Negras, Rodalquilar, La Isleta del Moro, San José…. Sumergirte en las aguas cristalinas de toda esta zona, bucear para los más atrevidos, hacer snorquel para los que como yo son más miedosos, o simplemente tumbarte en las playas vírgenes de dunas y arena fina de Monsul y Los Genoveses, o de piedras pequeñas como la de Los Muertos.

Y mientras tanto en La cajita esta semana hemos desayunado los muffins que Nieves y yo hicimos para nuestro compañero José Mª, nos hemos tomado los aperitivos que nos prepararon Héctor y Lourdes. Seguimos con un riquísimo salmorejo al que Nieves sustituyó el pan por garbanzos, quedando un plato muy original. Luego nos tomamos unos rollitos primavera que Nieves nos preparó con pasta filo. De postre degustamos el helado de galletas María que buscando un recuerdo hemos presentado al concurso del Pucherete de Mari y para merendar la riquísima tarta mármol de queso y chocolate que preparé para dar gusto a todos los de mi casa.

La semana que viene volveremos Nieves y yo juntas a resumiros nuestras experiencias semanales, con las pilas cargadas y más ilusionadas que nunca. Besos a tod@s